C@lor de Hogar
No, esto no va de lenguaje inclusivo, de si los colores son masculinos o femeninos ni de si existen tonos con género fluido o no binario. Esto va, más bien de la equivalencia entre la calidez y los colores, aunque sean fríos, sobre todo cuando nos interesan menos los grados centígrados que la sensación de hogar. Los promotores de obra nueva huyen del color como si fuera la peste, adivinando que una pared amarilla espantará a algún potencial comprador y asumiendo, en cambio, que un azulejo muy poco azul gustará a todos. A este nivel no hay tiempo ni ganas de comprender los fetiches cromáticos de cada uno. Todos sabemos, por cabeza propia, que el gusto por el color se resiste a encajar con los perfiles de consumidor, con los nichos de mercado o la segmentación más pormenorizada de las audiencias. Al final es verdad que cada maestrillo tiene su librillo y su carta de Pantone. Quizás por esto, nos hemos acostumbrado a comprar casa como si se tratase de ropa interior, mayormente en varios tonos de blanco, alguna pieza negra, reservando el color para lo muy especial.
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Barcelona:
2021-2022



























